
Este 2023 desafiemos lo estandarizado y abracemos lo diverso
Muchas veces nos tienen que explicar lo más obvio. Una vez, Verónica Sukaczer, tremenda periodista y escritora, me contó lo que significó para ella que dejara de ser obligatorio el uso del barb...
Muchas veces nos tienen que explicar lo más obvio. Una vez, Verónica Sukaczer, tremenda periodista y escritora, me contó lo que significó para ella que dejara de ser obligatorio el uso del barbijo. “Lo sentí como un grito de libertad”, me dijo.
Vero es hipoacúsica y ver la boca de las personas con las que quiere comunicarse significó recuperar la capacidad de conversar.
¿A dónde quiero llegar cuando traigo este recuerdo del año pasado a este recién nacido 2023? A que puede costarnos mucho ponernos en el lugar del otro y que las cosas se suelen pensar para un mundo imaginario estandarizado: cuerpos promedio, personas neurotípicas, familias tipo. Quiero decir que cuesta, nos cuesta como sociedad, tomar decisiones que no excluyan.
Esta edición de la newsletter habla de tomar este comienzo de año para desafiar lo estandarizado y abrazar lo diverso. Antes, te doy la bienvenida y te agradezco por leerme. Soy Javier Drovetto, editor de Comunidad, y aprovecho este espacio para desearte un gran año.
La escuelaSigamos la idea inicial con una historia que se ubica en una de las bases de la sociedad: la escuela. Carla Báez es mamá de Axel. Su hijo de 4 años fue diagnosticado con TEA y cuando quiso inscribirlo en un jardín común, le negaron la vacante.
“Quedó en lista de espera, pero ese año, 2021, no pudo hacer sala de 3. Cuando a principios de 2022 me llamaron para inscribirlo en sala de 4, la maestra me apartó de la reunión de padres y me dijo: ‘Nunca tuve un chico así’. Así que me sumé como acompañante de Axel durante las clases”, le explicó Carla a la periodista Teresa Buscaglia, que contó esa historia en LA NACION.
Lo que reveló esa madre no busca exponer a la maestra, a quien de hecho no la ayudaron con un docente de apoyo. Es una historia que pretende poner en debate la necesidad de que todos los docentes sean capacitados y preparados para lograr que sus clases puedan ser inclusivas, una idea que se busca convertir en un proyecto de ley.
¿Qué podés hacer mientras tanto?
Si sos padre, elegí una escuela inclusiva; comprometete y solidarizate con las familias discriminadas; si organizás un festejo, invitá a todos los compañeros; y explicale a tu hijo que ninguna condición o discapacidad impide jugar juntos.Si sos docente, asegurate de dejar atrás el viejo enfoque que exigía que el alumno con discapacidad se adaptara a la escuela; defendé que todos aprendan dentro del aula; flexibilizá el contenido desde el diseño universal; formate y actualizate en pedagogías y didácticas inclusivas; y no delegues la responsabilidad de la enseñanza al profesional de apoyo.El trabajo“La condición es que estudies”. Eso le dijo Horacio a Antonella cuando le dio trabajo en su empresa gerenciadora de servicios de salud. Horacio entendió que lo que más necesitaba ella eran oportunidades ciertas. Así lo demandaba su historia: cuando tenía 11 años se viralizó una foto suya haciendo la tarea en la vereda mientras sus padres pedían monedas y el año pasado un canal de cable volvió a mostrarla buscando cartones entre la basura.
Lorena Oliva reconstruyó esa historia. Fue una nota muy leída y comentada en las redes. En general, hubo un consenso generalizado en entender que Antonella no necesitaba las oportunidades de estudio y trabajo que tiene una familia tipo: necesitaba una oportunidad a medida, una que entendiera las carencias con las que se había criado.
Algo parecido contó Ana Quiroga la semana pasada: “Soy la primera de la familia que tiene trabajo formal”, le reconoció Florencia cuando la entrevistó por el empleo que consiguió a fines del año pasado en una empresa tecnológica. Florencia viene de una familia humilde a la que le costaba “tener para comer” y se las ingeniaba para estudiar programación desde el celular y conectada al wifi de la calle. Pero una fundación, Empujar, la becó para que pudiese capacitarse como corresponde. A los nueve meses, consiguió trabajo en una pyme.
Esa fundación tiene un estudio muy interesante sobre los 2500 jóvenes becados: el 72% consiguió trabajo. Además, sus empleadores consideraron que son personas “más productivas” y suelen estar “por encima de lo que se espera para el puesto que ocupan”.
Qué podés hacer vos. Hay dos maneras de colaborar con Empujar:
Si tenés una empresa, podés hacer una donación, ofrecer oportunidades de empleo o permitir que tus colaboradores sean capacitadores voluntarios.Si querés ayudar a título personal, podés ofrecerte para dar entrenamiento laboral, ayudar a simular entrevistas de trabajo o dar clases sobre tu expertise profesional.La ciudadYa estamos llegando al final de esta newsletter y me interesa hablar sobre cómo NO pensamos todavía ciudades disfrutables para todos. Suena utópico pero no lo es. Hay un concepto, el de diseño universal, que conocí gracias a la crónica que publicamos sobre la vida de Rubén Rojas, un comerciante que vive en Alejandro Korn y mide 1,30 metros.
En Argentina la talla estándar es de 1,59 metros en mujeres y 1,74 metros en hombres. Por eso, el diseño de los bancos públicos, las paradas de colectivos, el cajero automático y la ropa, por citar algunos ejemplos que mencionó Rubén, están hechos en función de esas tallas. “En el supermercado tengo que pedir ayuda porque no llego a los estantes”, dice y por eso lucha para que las ciudades adopten el diseño universal.
¿Qué propone ese concepto? Van algunas ideas:
Igualdad de uso. El diseño es útil para personas con diversas capacidades.Uso flexible. El diseño se acomoda a un amplio rango de capacidades individuales.Uso simple y funcional. El diseño es fácil de entender independientemente de la experiencia, conocimientos, habilidades o nivel de concentración del usuario.Información comprensible. El diseño debe ser capaz de comunicar al usuario de manera eficaz, independientemente de las condiciones ambientales o las capacidades sensoriales del mismo.Tolerancia al error. El diseño debe minimizar los riesgos y las consecuencias adversas de acciones involuntarias o accidentales.Bajo esfuerzo físico. El diseño debe poder ser usado con el mínimo esfuerzo.Dimensiones apropiadas. Los tamaños y espacios deben ser apropiados para el alcance, manipulación y uso por parte del usuario, independientemente de su tamaño, posición o movilidad.Llegamos al final de esta edición. Espero que este envío te inspire, tanto como a mí, para que dejemos de actuar como si todos fuéramos iguales.
¡Saludos y gran año!
Javier