
Inclemencias
Día desapacible. Un cielo gris plomizo que solo promete que la lluvia continuará. Un frío intenso que las vestimentas de los transeúntes delatan. Se observan dos gaviotas. Cada cual realizando ...
Día desapacible. Un cielo gris plomizo que solo promete que la lluvia continuará. Un frío intenso que las vestimentas de los transeúntes delatan. Se observan dos gaviotas. Cada cual realizando su movimiento. Nadie ni nada está quieto. A la distancia, una de las aves se recorta sobre el océano y parece mecerse por el vaivén de las olas. En el aire, la otra también realiza sus propios movimientos. Y en tierra, las cuatro personas que caminan por la Promenade des Anglais, sobre la Riviera Francesa, están marchando o de pie, al resguardo de sus paraguas. La hilera de sillas que invitan a contemplar el paisaje están vacías y estáticas. A la espera de que alguien se anime a desafiar las inclemencias del tiempo y se siente a disfrutar de la vista que ofrecen. De que alguien pueda detenerse y apreciar la placidez que también deberíamos poder encontrar en aquellos que no son los mejores días.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/inclemencias-nid03012023/