
Matar tiempo
Curiosa situación la del ser humano en este tercer milenio. No sólo somos testigos de todo lo que ocurre en el mundo gracias a los medios informativos, también somos sus espectadores, es decir, ...
Curiosa situación la del ser humano en este tercer milenio. No sólo somos testigos de todo lo que ocurre en el mundo gracias a los medios informativos, también somos sus espectadores, es decir, nos comprometemos con lo que vemos, nos emocionamos, nos deleitamos. Los hechos reales nos conmueven más que los de “mera” ficción porque, como reza la leyenda, están “basados en hechos reales”. La sangre corrió “de verdad”. Podría decirse, por ejemplo, que una parte muy considerable de la población de la Argentina está pendiente del juicio por el asesinato de Fernández Báez Sosa y sus supuestos asesinos. Los maestros de crónica periodística, al modo de Gabriel García Márquez, recomiendan a sus epígonos que multipliquen los detalles en todo lo que cuentan; así se adentrarán en la ilusión de lo real y cautivarán a sus seguidores. Los movileros y las cámaras detallan las manchas de sangre en las prendas de los supuestos asesinos de Báez Sosa; también registran rastros de ADN de uno de éstos en el meñique izquierdo de la víctima. La realidad nunca se sacia de realidad. Los seres humanos originariamente eran dadores de sentido, ahora son productores y consumidores de entretenimiento, entrenados para matar el tiempo.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/matar-tiempo-nid13012023/